Una manera hermosa de ver un día despejado sin las nubes que nos cubran del sol. Los rayos pegan fuertes y alimenta a los arboles.
El cielo es color celeste fuerte comparado a los charcos marrón y gris. Las hojas y ramas se quiebran. Encuentran su momento siendo polvo y barro de la tierra maloliente.
Los pájaros se reúnen en fila sobre los ramales, acompañan a sus semejantes. El color de sus plumas no lo puedo definir. Es un amarillo pálido, como las hojas secas y moribundas. El viento mueve las ramas, el aire se vuelve frío.
El sol que golpea la tierra húmeda junto con el viento, la deja hecha piedra, arena y polvo.
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