sábado, 10 de junio de 2017

Taza de te

La niña miraba a la tortuga Eloisa con una sonrisa de tristeza. Francamente no le gustaba la despedida que estaba por ocurrir. Quería quedarse en en pantano fosforescentes de Almodia  y sus lagos de oro que brillan como el sol. Están en la playa que divide la tierra negra del mar verde oscuro. El atardecer era esplendoroso y las olas otorgaban la melodía de la melancolía que impregnaba el final del día. Empieza una conversación.

Niña: ¿Tengo que irme? Siento que no te he conocido lo suficiente para dejarte.

Tortuga eloisa: No quieres dejarme porque me conoces bien demasiado para que tu corazón no pudiera latir... ¿por que no te conformas con los momentos mas esenciales? (Mirada sabia, tono de voz cariñosa) 

Niña: no es bueno la separación... Mis papas lo hicieron una vez... Se hirieron por tenerme... Me caen mal porque no sabían conversar... No podían sentir amor.... Yo lo tome en cuenta... Por eso me escape... me aleje.... ¿por que no me puedo quedar ?
Puedo ser tu amiga.

Tortuga eloisa: la amistad puede desaparecer... (Señala el cielo) Las estrellas viven en el tiempo y estarán siempre allí ¿acaso nuestra amistad sobrevivirá ante la extinción de miles de mundos? Puede ser un fugaz recuerdo que sobrepasa los sentidos pero no los momentos. Viví lo suficiente para entender a los hombres... Serias demasiado desdichada en los pantanos y las tundras. Quiero evitar que tu alma se corrompa porque los hombres no manejan como corresponde su naturaleza ambigua.Por eso quiero que te acuerdes de los hermosos instantes que compartimos.

Niña: (llora y abraza las tortuga) te querré y recordaré hasta que mi vida no de mas.

Tortuga Eloisa: así sera niña pecosa... (Sonrisa triste y llora con firmeza) te extrañare

Niña: adiós ( una gaviota la sujeta y lo lleva mar adentro)

Tortugas Eloisa: Todos los niños que provienen del mundo de los hombre me llegan a mi alma... (Ve a una gaviota acercarse) ¿no lo crees Eduardo?...

Eduardo: si lo creo... Veo tu sentimiento. ¿vamos a casa?

Tortuga Eloisa: (mira la silueta en el horizonte, mirada de tristeza y sonrisa melancólica) si... Vamos. Eduardo hace una taza de te por favor.... Siento dolor.

Los dos van juntos a su hogar, los pantanos almodia...

Fin (¿?)